De la vida
domingo, 24 de noviembre de 2013
Sobre el blog
Este blog es un experimento, por lo tanto voy a ir probando y mejorándome, se admite la crítica constructiva. Un buen amigo me ha sugerido escribir una novela. Tengo que madurar el método de pulir lo que quiero conseguir. Así que si alguien me lee le pido paciencia. A ver si consigo el tiempo para hacerlo bien.
sábado, 23 de noviembre de 2013
tu voz
Tengo tu voz grabada.
La grabación podría ser de hoy, de ahora mismo, es una grabación fuera del tiempo, fuera de toda situación.
En ella me saludas y en ese saludo, está puesto todo tu sentimiento, toda tu forma de ser, todo tu deseo, toda tu suavidad, todo lo que piensas o pensabas cuando decías lo que estabas diciendo.
Es tu amistad llena de amor lo que más me desarma.
No es un amor cualquiera, es el amor, el que coincide exactamente en las imágenes de mi sentir, que me tiene apresada a ti.
Debería, dice mi sensatez, decir ¡no, ya está bien, guarda tu dignidad!
Pero...¡es que miré al cielo! ¡¡Y ví las estrellas!!
Las que un día supe que quería tener, las que están completamente afinadas con las cuerdas de mi instrumento.
Es la perfecta amistad, la que hace de ese amor el amor ideal, el amor a mi amigo. No sé cómo explicarlo, porque es algo muy mío.
Pero cuando te veo el rostro, no eres tú, ni el que se va cambiando con el paso de los años, es tu carácter, es tu forma, es tu sentir, es tu estar conmigo el que, en todo, me ha conmovido.
¿Qué es pues la dignidad?
No sé si lo sabré, no sé si volverás, no sé si lo superaré. No sé nada.
Bueno, sí, algo sé. Algún día, no tan lejano, ¡¡no temas!! algún día, tendré que constatarte, y lo haré.
La grabación podría ser de hoy, de ahora mismo, es una grabación fuera del tiempo, fuera de toda situación.
En ella me saludas y en ese saludo, está puesto todo tu sentimiento, toda tu forma de ser, todo tu deseo, toda tu suavidad, todo lo que piensas o pensabas cuando decías lo que estabas diciendo.
Es tu amistad llena de amor lo que más me desarma.
No es un amor cualquiera, es el amor, el que coincide exactamente en las imágenes de mi sentir, que me tiene apresada a ti.
Debería, dice mi sensatez, decir ¡no, ya está bien, guarda tu dignidad!
Pero...¡es que miré al cielo! ¡¡Y ví las estrellas!!
Las que un día supe que quería tener, las que están completamente afinadas con las cuerdas de mi instrumento.
Es la perfecta amistad, la que hace de ese amor el amor ideal, el amor a mi amigo. No sé cómo explicarlo, porque es algo muy mío.
Pero cuando te veo el rostro, no eres tú, ni el que se va cambiando con el paso de los años, es tu carácter, es tu forma, es tu sentir, es tu estar conmigo el que, en todo, me ha conmovido.
¿Qué es pues la dignidad?
No sé si lo sabré, no sé si volverás, no sé si lo superaré. No sé nada.
Bueno, sí, algo sé. Algún día, no tan lejano, ¡¡no temas!! algún día, tendré que constatarte, y lo haré.
Mucho y nada
23.11.2013
Oscar Wilde dijo, traducido a mis palabras, que a uno le pueden pasar dos cosas terribles:
Una es que no reciba lo que desea
Y la otra es que lo reciba.
Me encontré en un punto de la vida en el que las circunstancias me empujaron a tener deseos. Huir del mundo real, tan difícil de aceptar para mí, me llevó a buscar el calor donde no debería haberlo buscado.
Me encuentro como en un planeta fuera de la órbita solar, como si estuviera al otro lado del espejo. Vivo mis deseos con toda la conciencia, reales, pero son irreales, no son realizables. Sin embargo, negármelos me resulta tan doloroso como arrancar de golpe una flecha clavada en el abdomen. Así pues me dejo la flecha puesta, y a veces deseo empujarla del todo, para dejar de estar al otro lado del espejo.
Otras veces me he sentido en el limbo. Ese lugar inventado parece ser que no se inventó para los inocentes, si no que se inventó para mí. Después de tomar de joven una decisión que en el fondo ya había tomado antes de haber nacido, me tiré por el acantilado al agua. Soy persona decisa. Una decisión y todo mi yo va con la misma. Así que me entregué de cuerpo y alma, luchando cada vez que me veía fuera del sendero marcado con toda la fiereza que el oso en mí pueda albergar, con la fuerza del fenix, levantándome del abismo, resucitando de las tumbas en las que caía.
Una cosa aprendí en esta escalada: las sentencias de otros, no tienen valor alguno, sólo mis propias decisiones.
He aprendido a no dejarme doblegar por el viento de las opiniones ajenas, por muy competentes o por mucha base que tengan. Soy la dueña de mi propio destino.
Pero después de tantas calamidades, en un puntó me rompí. Ya que yo nunca jamás sabía darme por vencida, decidió mi cuerpo darse por vencido.
Al parar vi la tremenda tristeza en la que estaba sumergida.
Y reemprender la lucha...no me atrevo, porque la guadaña está al acecho.
Por otro lado tampoco quiero.
Pero mi alma, la decidida, sí quiere.
Ese es el dilema del que llevo un tiempo huyendo.
viernes, 22 de noviembre de 2013
Me decidí a hacer un blog
Queridos lectores
He decidido empezar con un blog, porque parece ser que mis inquietudes literarias son mayores de lo que me he querido admitir. Se me hace raro que a veces tengo que buscar la palabra en alemán porque en castellano no me viene al sentido -cabeza.
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