sábado, 23 de noviembre de 2013

Mucho y nada

23.11.2013


Oscar Wilde dijo, traducido a mis palabras, que a uno le pueden pasar dos cosas terribles:
Una es que no reciba lo que desea 
Y la otra es que lo reciba.

Me encontré en un punto de la vida en el que las circunstancias me empujaron a tener deseos. Huir del mundo real, tan difícil de aceptar para mí, me llevó a buscar el calor donde no debería haberlo buscado.

Me encuentro como en un planeta fuera de la órbita solar, como si estuviera al otro lado del espejo. Vivo mis deseos con toda la conciencia, reales, pero son irreales, no son realizables. Sin embargo, negármelos me resulta tan doloroso como arrancar de golpe una flecha clavada en el abdomen. Así pues me dejo la flecha puesta, y a veces deseo empujarla del todo, para dejar de estar al otro lado del espejo. 
Otras veces me he sentido en el limbo. Ese lugar inventado parece ser que no se inventó para los inocentes, si no que se inventó para mí. Después de tomar de joven una decisión que en el fondo ya había tomado antes de haber nacido, me tiré por el acantilado al agua. Soy persona decisa. Una decisión y todo mi yo va con la misma. Así que me entregué de cuerpo y alma, luchando cada vez que me veía fuera del sendero marcado con toda la fiereza que el oso en mí pueda albergar, con la fuerza del fenix, levantándome del abismo, resucitando de las tumbas en las que caía. 
Una cosa aprendí en esta escalada: las sentencias de otros, no tienen valor alguno, sólo mis propias decisiones.
He aprendido a no dejarme doblegar por el viento de las opiniones ajenas, por muy competentes o por mucha base que tengan. Soy la dueña de mi propio destino.
Pero después de tantas calamidades, en un puntó me rompí. Ya que yo nunca jamás sabía darme por vencida, decidió mi cuerpo darse por vencido.
Al parar vi la tremenda tristeza en la que estaba sumergida.
Y reemprender la lucha...no me atrevo, porque la guadaña está al acecho. 
Por otro lado tampoco quiero.
Pero mi alma, la decidida, sí quiere.
Ese es el dilema del que llevo un tiempo huyendo.

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